Parnaso Filipino by Eduardo Martin de la Camara


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Page 93


ENVIO

Casa de Espa�a, Olimpo de las Artes,
Templo del Porvenir, �bendita seas!
Las musas danzar�n sobre tu c�sped
y gustar�n la miel de tus colmenas.
S� el manantial donde las almas nobles
el agua pura del Ensue�o beban,
la torre de m�rfil donde se guarde
el tesoro ideal de nuestra lengua.
Hispanos: si alg�n d�a la escarnecen,
nuestras aljabas vaciar�n sus flechas,
y nos ver�n, triunfantes o vencidos,
al pi� de esta sagrada ciudadela.


ROSAS DE CARNE

�Oh rosas de lascivia!
Yo s� que os extenuais de emociones supremas
cuando en vuestras corolas deposita sus gemmas
el bienhechor roc�o, entre la noche tibia.
Fu�steis como diademas
en las frentes de Lais, de Salom�, de Aspasia,
de las _cocottes_ de Europa y bayaderas de Asia
y de las Margaritas que enfloraron Am�rica.

Vuestro perfume intenso de prostituta hist�rica,
que incita al sacrilegio,
lo anhela todo el mundo, desde el burgu�s intonso
hasta el artista egregio,
y desde el venerable que reza su responso
y ornamenta sus dedos con aguas de amatista
hasta el viejo eremita que entiende el sortilegio,
conversa con los astros y es brujo y alquimista.

Los secretos de alcoba
los que sab�is vosotras: el espasmo que arroba,
el deseo que mata, los contactos sutiles,
las caricias de seda
y el estremecimiento de las carnes febriles.
Hab�is mirado al cisne, prodigador de halagos,
ensangrentar su pico en los muslos de Leda
sobre la mansedumbre de los dormidos lagos.

Los ojos de Astartea
os contemplaron mucho. Frin�s y Mesalinas
perfumaron el agua que besaba sus senos
con el aroma vuestro. M�dicis y Popea,
y otras hembras felinas,
os dieron el hechizo de sus labios obscenos.

No ignor�is lo que ocurre
en las silentes noches: el cuerpo que se escurre
entre las suavidades de los ropajes blancos,
las manos que se pierden por los turgentes flancos,
el beso que provoca,
los labios que se buscan y los lenguajes francos
que van de boca a boca.

Y sab�is, por fin, rosas,
que el talism�n eterno
de las damas hermosas
de an�micos suicidas ha llenado el infierno...

1911.


LAS DALAGAS FILIPINAS

Dalagas del terru�o: el poeta os saluda
coronado de flores, de ensue�o y de arrebol
y por los dioses lares y por el mismo Budha
os ofrenda estas rosas, novias todas del sol.

Por las manos que tienen mansedumbre de tules,
por las sampagas niveas del malayo vergel,
por las m�sticas garzas de los lagos azules
coloco en vuestras frentes esta hoja de laurel.

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Books | Photos | Paul Mutton | Sat 21st Feb 2026, 4:18