|
Main
- books.jibble.org
My Books
- IRC Hacks
Misc. Articles
- Meaning of Jibble
- M4 Su Doku
- Computer Scrapbooking
- Setting up Java
- Bootable Java
- Cookies in Java
- Dynamic Graphs
- Social Shakespeare
External Links
- Paul Mutton
- Jibble Photo Gallery
- Jibble Forums
- Google Landmarks
- Jibble Shop
- Free Books
- Intershot Ltd
|
books.jibble.org
Previous Page
| Next Page
Page 46
Y han cre�do que era un beso muy cercano
el suspiro de tus flores estelares,
y han gritado: "�Ya, ya viene el beso hermano
a la herida que han abierto los pesares!"
Por t�, todo: por la gloria de tu esencia,
por tus hojas que alcatifan nuestra ruta,
por tu sombra, donde es buena la existencia
y pensamos que no es todo fuerza bruta.
Danos siempre con tu olor de primavera
un anhelo de ser libres como el viento,
que sacude tu fragante cabellera
y emborracha nuestra vida con su aliento.
_Ilang-ilang_ de los huertos filipinos
a que el alma de mis c�nticos se abraza;
s� t� el �rbol de verdores matutinos
que perfume las tristezas de mi raza.
Septiembre, 1909.
EL DOLOR DE LAS CUARTILLAS V�RGENES
Qued� sin nada en la mesa la inmaculada cuartilla,
y yo me d� en pensar hondo pidiendo una maravilla
a la luz chisporroteante de una candela amarilla
de pena... Qued� sin nada la inmaculada cuartilla.
Yo quise llenar el pliego, casto por sus resplandores,
de mis locuras de ni�o, de mis risas y dolores,
del aroma inolvidado de no s� qu� santas flores,
y as� convertir el pliego en libro de mis amores.
Era la noche de luna. Fuera dec�an los vientos
el suspiro milenario de sus pl�cidos lamentos.
En mi frente hab�a un loco florecer de pensamientos
y de tristezas nocturnas... �Fuera lloraban los vientos!
Mis pobres quimeras iban rotas en el torbellino;
mis pies no ten�an rumbo, ni mi esp�ritu destino;
pero all� lejos un ni�o, un ni�o ciego y divino,
me disparaba una flecha y me ense�aba el camino.
Tom� la pluma. En mi mano hubo temblores febriles,
miedo de no encarnar nunca en las palabras sutiles
la voz de mi vida; el miedo de un _beb�_ de cuatro abriles
a las brujas y los duendes de los cuentos infantiles.
�Qu� escribir? �Qu� pensamientos consignar en aquel trozo
de papel? �Mis ilusiones? �La hora triste o la del gozo?
Mir� dentro de mi vida y mi vida era un destrozo;
mir� fuera, y desde fuera lleg� a m� un hondo sollozo.
Solt� el c�lamo. Mi vida no me daba la respuesta;
no hab�a una flor en toda la inmensidad de la cuesta;
mi fatiga siempre grande, la carga siempre molesta,
y en el aire ni el susurro de la m�s leve respuesta.
�Qu� escribir...? La tinta obscura del tintero era tristeza;
tristeza el silencio augusto de la gran Naturaleza,
y en medio de este dualismo de dolor y de aspereza,
se mor�a lo m�s triste de lo triste: mi cabeza.
Qued� sin nada en la mesa la cuartilla inmaculada.
Hund� en las manos mi frente ardorosa y quebrantada;
ped� al p�bilo amarillo la lumbre de una mirada,
y en el fondo de mi vida no hubo nada, nada... nada.
�Oh vac�o de las almas...! �Oh negras horas tediosas
en que no hay para las manos que tiemblan divinas rosas,
ni para los ojos tristes un vuelo de mariposas
novias del sol...! �Oh infinita pesadumbre de las cosas!
Dejadme esta noche solo retroceder a mi cuna,
ver que la besa y la envuelve un suave rayo de luna;
no me arranqu�is de los ojos una l�grima importuna...
�Dejadme solo esta noche, que la noche est� de luna!
Previous Page
| Next Page
|
|