Parnaso Filipino by Eduardo Martin de la Camara


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Page 42

�Alc�mosla...! �Que llegue hasta los cielos,
que ondee y que restalle muy arriba,
que cubra con su gloria nuestros duelos
y que mantenga la esperanza viva!

Y aunque ciego el raudal se precipite
y parezca el Derecho una quimera,
nadie, mientras la fe no se marchite,
podr� decir que ha muerto esa bandera...

Junio, 1905.


MARCHA FUNEBRE DE CHOPIN

Pausas, grandes pausas, notas largas,
estertores musicales, lloriqueos de almas rotas,
fusi�n de cosas amargas,
y entre el lloro de las notas
lamentables y solemnes, melanc�licas y graves,
un olor a flores mustias,
un vuelo de negras aves
cantando en el aire g�lido la canci�n de las angustias.
Pausas, grandes pausas. (Va el cortejo,
con sus sombr�os crespones,
por la calle silenciosa, de los cirios al reflejo,
farfullando rezos tristes. Los relinchantes bridones
estremecen sus gualdrapas
y sacuden sus airones
negros como las coronas, las estolas y las capas...)
Pausas, grandes pausas. Amarguras,
humedades en los ojos, en el pecho una honda herida...
�Oh, flor de las sepulturas!
�oh, tristeza de la vida!
..................................................
De repente un gran quejido, de repente un gran lamento.
una armon�a inefable,
un suspiro sofocado bajo las alas del viento...
�algo que queda imborrable...!
El muerto va en la carroza,
anegada hasta los bordes de muchas rosas muy p�lidas...
Detr�s, la pobre familia que padece y que solloza,
�caras de pena que cubren temblonas manos escu�lidas!
El quejido pasa y muere
en languidez dolorosa,
y a lo lejos va llorando sus llantos el _Miserere_,
�triste canci�n de la fosa!
...Y luego una melod�a,
una m�sica de ensue�o y de aflicci�n resignada,
como el hielo, blanca y fr�a,
como el beso, delicada...
(El cuerpo es el del amado... �Adi�s! Blanquea un pa�uelo
sobre el negror de unos ojos
que suben desde el cad�ver hasta la gloria del cielo
lleno de matices rojos...)
Crep�sculo. Entra el cortejo en la ciudad de los muertos.
Pausas, grandes pausas, notas largas,
armon�as lamentosas, soledad de los desiertos,
�inmensas cosas amargas...!

�Oh, Chop�n! �Oh, gran maestro!
(Ya est�n cayendo las hojas, ya est� cayendo la escarcha).
Haz que suenen en el aire melanc�lico y siniestro,
cerca a m�, las armon�as funerales de tu _Marcha_...

Octubre, 1905.


ANTIFONARIO

ORACI�N DE TODA HORA

Santa Reina del amor:
t� sabes que noche y d�a
te rezo la letan�a
y la salve del dolor.
T� sabes que es el deleite
de mi alma sentimental
llenar de fragante aceite
tu l�mpara de cristal,
y con mano temblorosa
mi luz votiva encender,
y enflorar con una rosa
tus leves pies de mujer.
Se�ora: por la belleza
de toda melancol�a;
por la vesperal tristeza
de mi ruta; por la fr�a
cerraz�n de mis ma�anas;
por las rosas que en Abril
mueren solas y tempranas;
por toda brisa sutil
que bes� flores amargas;
por toda negra visi�n
y por las horas �tan largas!
en que espera el coraz�n;
por los escollos adversos
donde se estrella mi esquife;
por mis l�grimas y versos
y por el mismo arrecife,
lib�rtame del delito
de hablarte a veces en prosa;
lib�rtame, y pues contrito
estoy de mi culpa odiosa,
gu�rdame en tu coraz�n
y en tu memoria tambi�n,
y dame tu bendici�n
por siempre jam�s. Am�n.

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Books | Photos | Paul Mutton | Tue 17th Feb 2026, 1:16