Parnaso Filipino by Eduardo Martin de la Camara


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Page 23

Ven, y no tardes m�s. Dios ha querido
que fueras la paloma que convida
a las ternezas m�sticas del nido,

y yo, un fuerte soldado apolonida,
que, recogiendo mi pend�n ca�do,
con la espada y laud, te d� la vida.

Julio, 1919.


�CANTA, POETA!

(A SALVADOR RUEDA, DURANTE SU ESTANCIA EN MANILA)
(FRAGMENTO)

Embajador de madre Hispania: alzo la copa
a lo alto del Ensue�o por la salud de Europa,
la Europa uncida al yugo del hado militar
bautizada con sangre por aire, tierra y mar,
la Europa que h� rencores de hermanos entre hermanos
pero jam�s de bardos indios y castellanos,
porque es la onda que corre por la arteria del verso
pi�lago de armon�as que ba�a el Universo.

La Espa�a de hoy es sorda a irrumpir de metralla
ahita de laureles en ces�reas batallas,
no quiere ya ser cuna del Cid y de Pelayo,
de la Armada Invencible, los Tercios, Dos de Mayo,
la que hizo de los pueblos haz de suelo espa�ol
en que no se pon�a la hip�rbola del sol;
ramo de oliva porta en sus divinas manos,
que no quieren te�irse en sangre de cristianos,
consiguiendo el arrullo de la fabla rimada
lo que so�ara en vano tiranizar la espada.

T�, que al part�r de Cuba, inclinada la frente,
cojiste tierra, "para besarla eternamente",
lee en el libro abierto de mi Naturaleza,
donde es panal la vida y otro Dios la belleza,
donde, como en un p�rtico de bienaventuranza,
encontrar�s a cada aurora una esperanza,
y en la mujer, la flor, el nido y los alcores,
oir�s la sinfon�a de todos los amores;
el cielo, siempre azul, sin m�cula ni da�o,
que da eternal cobijo al propio y al extra�o;
los �rboles ciclopeos que alzan la copa al cielo
y hunden, por defenderse, la raigambre en el suelo,
de corteza tan amplia, que unida la cintura
de tres gigantes de descomunal figura;
el Apo y el Maquiling, el Taal y el May�n[16]
de fraguas encendidas como un gran coraz�n,
incensario de fuego hiriente en el altar
de la patria, como un eterno luminar,
como idea que salta del crisol de tu mente,
como el anhelo ind�gena de ser independiente...

[Nota 16: Volcanes filipinos.]

Y as�, mientras la Europa ri�e feroz contienda,
y Espa�a es madre que no olvida a su hija ausente,
tambi�n como guerrero de acero no humillado
que alegra la vejez mirando en el pasado...

Ese es el pueblo tuyo, que canta diplomacias
del rey Alfonso XIII, flor de las democracias;
que con la unci�n del reino te entreg� el estandarte
tutelar y simb�lico de la Paz y del Arte,
para que tu voz fuera en mi indiano solar
el reparto y renuevo de un amor secular,
(el �rbol que la entra�a de nuestro bosque cr�a
en cada reto�ar acrece su ufan�a);
para que tu voz fuera el aviso y proclama
de que el idioma hispano no muere, pues se le ama,
y Espa�a es madre que no olvida a su hija ausente
a quien di� sangre e idioma en un rinc�n de Oriente;
y de que es ley que el v�nculo espiritual subsista
por cima del destino, del tiempo y la conquista.

Heraldo de grandezas de la matrona ib�rica,
que pulsaste la c�tara en la espa�ola Am�rica,
y envuelto entre los pliegues de su argentino manto
volcaste toda el �nfora de tu lirismo santo,
la flor que aroma, clave que trina, el r�o en calma,
como en el laberinto de sus dudas el alma,
te brindar� su encanto la paz de los ca�ales,
desatar� tu rima bajo espesos mangales,
te pondr�s en el cuello un collar de sampagas,
la flor amada de las v�rgenes dalagas...
Ver�s, al fin, un breve Ed�n en el planeta
que no pudo jam�s so�ar ning�n poeta.
Canta, poeta, canta. Pienso y no es desvar�o,
que ha de inmortalizar tu canto al pueblo m�o.

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Books | Photos | Paul Mutton | Thu 15th Jan 2026, 16:39