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Page 115
En plena aspiraci�n de ser sincero
escribiste sincero el cancionero,
y es tu sinceridad tu baluarte.
A la lectura fiel de tus canciones
han sentido las almas emociones
porque es tu alma el alma de tu Arte.
ARTE DECORATIVO
I
Miguel Nieto ha pintado, en un intenso
amor por lo oriental, una cadencia.
En su cuadro la T�rtola Valencia
danza, febril, la danza del incienso.
El cielo nocturnal, azul de Oriente,
dosela su figura. Orientales
perfumes la circundan, y sus chales
resbalan de sus hombros lentamente.
Extra�a luz, como de m�rmol blanco
entrevisto a trav�s de una esmeralda,
estiliza su rostro de jud�a.
Y al movimiento, en celo, de su flanco
se entreabren los pliegues de su falda
en una irradiaci�n de pedrer�a.
II
Rozando las ajorcas y los velos
con caricias de mano femenina,
una pantera arrastra por los suelos
el moteado de su piel felina.
Sus patas, sigilosas, se deslizan
entre las piernas de la bailarina,
y en inquietud sus ojos rivalizan
con las miradas de la danzarina.
La pantera es un s�mbolo viviente,
como lo son tambi�n las dos panteras
que pusiera Dulac, clarividente,
bajo los pies de Circe; en un ambiente
de sutiles encantos y quimeras
bajo el nocturno cielo azul de Oriente.
III
Dulac y Miguel Nieto han presentido
la vida de este s�mbolo, y han dado
la tristeza febril de lo vivido
a la quimera de lo que han pintado.
(Mujeres y panteras son afines
en la crueldad de sus inclinaciones...
Gustan de palpitantes corazones
para la esplendidez de sus festines.)
(Por eso, en las tragedias de la vida,
a la caricia femenil v� unida
la garra sanguinaria de la fiera;
y estar entre los brazos de la amada,
es cual sentir la carne desgarrada
por la zarpa brutal de una pantera.)
IV
La vida femenil de sus pinturas
es tan real, que llega hasta inquietarme,
pues me hace presentir que las figuras
van a salir del lienzo para hablarme.
En el estudio, lleno de tristeza,
la mujer y la fiera son tan bellas,
que parece tangible su belleza
cual si la vida palpitase en ellas.
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