Parnaso Filipino by Eduardo Martin de la Camara


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Page 111

I

Generaci�n que naces pose�da
de nuevos entusiasmos y virtudes,
y en el contacto de la nueva vida
tus energ�as v�rgenes sacudes;
Viril generaci�n, t�, que te empinas
sobre el nivel de las doradas cuestas,
y abriendo en cruz los redentores brazos,
en un raudal de luces iluminas
el �xito de tus pasadas gestas
y el porvenir de los presentes lazos;
dep�n el ce�o, olvida los prejuicios
de los antiguos d�as en que vives,
�oh, t�, generaci�n que te apercibes,
una salmodia fraternal levanta,
para m�s generosos sacrificios!
y en medio de esta fatigosa fiebre
un tierno epitalamio, que celebre
la instituci�n real y pontificia
de esta Universidad tres veces santa,
tres veces secular.

Alzarlo en coro
vosotros primog�nitos benditos
de la prog�nie patria, ilustres sabios,
honor y prez del nacional decoro,
que recib�steis con los mismos ritos
la sal de la sapiencia en vuestros labios,
y en comuni�n los unos con los otros
brote del seno del filial linaje
el c�ntico, que en labios de vosotros
sea como un leg�timo homenaje
a la madre com�n.

Matrona egregia,
gloria viviente del amor hispano,
que ci�e al par una corona regia
y una se�al del s�mbolo cristiano;
Madre de razas parias, que di� el pecho
a un pobre ni�o, abandonado y magro,
y le infundi� en un soplo de milagro
la vida de los pueblos: el Derecho.

�Almas tenaces, respetad siquiera
el noble gozo de esta madre anciana
cuya misi�n de paz la venidera
posteridad vendr� a juzgar ma�ana!

En la tard�a anunciaci�n del verbo,
que gest� en sus entra�as redentoras,
sinti� la madre aquel af�n acerbo,
que, sin que ya su coraz�n taladre,
fu� s�lo las angustias precursoras
de la mujer que pronto iba a ser madre!
y madre fu�; y el hijo que nac�a,
como bautismo recibi� en la frente
el �sculo de luz del nuevo d�a,
que ya apuntaba en el extremo Oriente.

Pero la humanidad no s�lo tiene
la vida material; tiene en el pecho
arraigada la cepa m�s perenne
de otra vida; la vida del Derecho.
De ah� esa benem�rita milicia
de paladines que en tranquila guerra
luchan para afirmar sobre la tierra
el reinado final de la Justicia!

Disc�pulos de Hip�crates, juristas,
ministros del altar, notables hombres
legaron de la patria las conquistas
de su saber y sus preclaros nombres.

II

Madre y maestra de las almas, digna
del nombre singular de Benavides[39],
en cuyas nobles y proficuas lides
fu� siempre la verdad una consigna,
en nombre de sus c�nones severos,
luch� con entereza por los fueros
de la verdad.

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Books | Photos | Paul Mutton | Sun 22nd Feb 2026, 19:01