Parnaso Filipino by Eduardo Martin de la Camara


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Page 152

De mi oculta pasi�n la no extinguida
llama consume con ardor tan fiero
esta materia vil, que ans�o y espero
verla pronto en ceniza convertida.

Y cual vuela hacia ti mi pensamiento,
ir� hacia ti mi esp�ritu volando,
libre ya de dolor, con ansia loca,

a morir otra vez y mil, libando
el n�ctar delicioso de tu aliento
en la fresca amapola de tu boca.





Toral y Sagrist� (Jos�)

De linajuda progenie, naci� en And�jar (Ja�n) en Enero de 1874.
Hu�rfano muy ni�o, se traslad� a Manila en 1892. All� estudi� Derecho
y comenz� a cultivar las bellas letras. Fu� redactor del "Diario de
Manila". Public� entonces _La musa y el poeta_ y _Primeras notas_
(verso) y _Tradiciones filipinas_ y _El sitio de Manila_ (prosa).
Volvi� a la Pen�nsula (1898), y conclu�da su carrera fu� opositor a
Notar�as, con tan brillante resultado que obtuvo el n�mero 2 entre los
cien aspirantes aprobados, mereciendo una de las vacantes en Madrid.
Volvi� al Arte, despu�s de diez a�os de apartamiento, con renovados
br�os. Durante esta segunda �poca, que se inicia (1914) con _Cadena
sin fin_, poes�a premiada en los Juegos florales del Escorial, ha
publicado: _Para el descanso_ (verso) 1917, y las novelas _La Cadena_
(1918), _Poemas en prosa_ (1919), _La sombra_ (1920), _Flor de
pecado_, _Un regenerador_ (1921), _Horas sentimentales_ (1922) y _El
ajusticiado_ (1923).


EN LA RENDICION DE MANILA

Mi dulce musa, que el dolor inspira,
hoy entona canci�n de amargo acento
y pulsando las cuerdas de la lira
triste responde al nacional lamento,
lamento por los aires repetido
que es a la vez plegaria y es gemido.
De Espa�a en el pend�n, siempre glorioso,
miro negros crespones,
f�nebres galas de terrible luto;
por eso entono triste mis canciones,
por eso rindo amante mi tributo.
Patria del alma, madre bien amada,
hoy con el alma triste acongojada
contemplo tu infortunio y tus pesares;
tu dolor es mi propia desventura
y te env�o un saludo de ternura
desde el conf�n de los remotos mares.
Patria siempre querida:
hoy que lloras vencida,
tu imagen pura y santa
m�s y m�s en mi pecho se agiganta.
Y �por qu� has de llorar? Llora si quieres;
pero no como lloran las mujeres,
l�grimas de dolor, llanto sublime
que al correr de los ojos nos redime;
llora como el le�n enfurecido
que mezcla a los sollozos el rugido;
llora al romperse el nacional poema,
mientras entonas funerario canto,
poniendo en los raudales de tu llanto
l�grimas de plegaria y de anatema.
..................................
Esa enemiga raza americana
te debe su existencia;
de tu inmenso valor y de tu ciencia
por ella hiciste espl�ndido derroche,
y apareci� en la luz de la ma�ana
de entre las sombras de la obscura noche.
A cumplir tu misi�n ansiosa vuelas
con atrevida planta.
T� lanzaste tus raudas carabelas
bajo la mano santa
de tus sagrados dioses tutelares,
y con ardor fecundo
hiciste que surgiera un nuevo mundo
de la revuelta espuma de los mares.
De la fecunda llama que alimentas
llevaste all� tus leyes
e hiciste cultas greyes
de las salvajes tribus turbulentas.
Tambi�n clavaste all� la cruz sublime,
cruz de la redenci�n, la cruz gloriosa
en que el amor divino reverbera;
la cruz que fortalece y que redime
y que siempre amorosa
del mundo los cad�veres espera.
Hoy esa tierra ingrata
los sacrosantos v�nculos desata,
y con los ojos en el lucro fijos
logra que torpes hijos
hagan pedazos tu amoroso seno.
�Oh, si Col�n resucitar pudiera,
de su obra quiz� se arrepintiera,
y con dolor profundo
aquel so�ado y misterioso mundo
en los abismos de la mar hundiera.
...................................
Al dolor inclemente
no te abatas �oh Patria! alza la frente.
T� no puedes morir, t� eres eterna
como el eterno Dios que nos gobierna.
T� que distes al libro de la Historia
--p�gina eterna de tu eterna gloria--
ejemplos de valor y de constancia,
los h�roes de Sagunto y de Numancia;
t� que hiciste temblar al mundo entero;
que enarbolaste tu pend�n guerrero
en todos los confines de la tierra
y con valor profundo
agrandaste los l�mites del mundo;
t� que el l�baro santo
de tu f� peregrina
clavaste en la Alhambra granadina
y en las sangrientas aguas de Lepanto;
t� que alumbraste a la humana historia
con los reflejos de tu inmensa gloria,
no puedes perecer, naci�n guerrera.
Si hoy te humilla derrota pasajera
ma�ana te alzar�s, m�s grande y fuerte,
sobre el fantasma de tu infausta suerte.
Cuando quede la tierra aniquilada;
cuando el mundo soberbio, cruel y vano
se sepulte en la nada
y en el profundo arcano;
cuando no reste un hombre,
a�n vivir� la fama de tu nombre.
...................................
Patria, en la paz reposa
y prepara afanosa
el hierro poderoso de tu lanza
y jura firme en la sangrienta fosa
de tus hijos, tomar cruda venganza.
Valor, Espa�a; generosa y fuerte,
prefiere noble muerte
a contemplar tu pabell�n manchado;
mu�strate en tu desgracia m�s gigante
que en tus sangrientas guerras te has mostrado.
Si tu triste derrota es vergonzosa
de tu propia verg�enza, victoriosa
�lzate, erguida en pie. �Patria, adelante!

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Books | Photos | Paul Mutton | Thu 26th Feb 2026, 13:41